Va caminando todas las mañanas, 6:20 o 6:30 am lo más tarde. La vida ha pasado recorriendo el mismo camino en los últimos 4 años. Ya viejo, pero no tumbado, su costal y su bastón son su compañía. Su sombrero es ordinario, de aspecto campesino, quizá obligado a sobrevivir en la selva urbana. No sé a donde va, ni tampoco su destino, si una canción narra sus mejores memorias. Ni siquiera he pensado un nombre para él, sólo lo observo con una esperanza naufragando, no hay día que no comparta el camino a su lado. Pocas veces lo he encontrado sentado, esperando la vida pasar sin alcanzarla, descansando el andar sin parar y me pregunto: ¿Si el mundo se cansa de girar y girar sin parar en algún lugar.? |
vale la pena detenerse para darnos cuenta de que tu pagian es una de las mejores que he leido me gusta tu originalidad de verdad que habres la puerta a tu mundo gracias