Temblando un poco por los terrores no vividos, me han dicho que creyeron verme en un lugar algo mojado por las lluvias del verano, sentada al suelo esperándome inútilmente y esperando a los que no llegarán; sin más esperanza que la soledad mecida por el silencios y las goteras del techo que no dejan de parpadear. Me pedí perdón por no poder escapar, por no abandonar al azar el equipaje pesado y vacío que he reciclado con el tiempo y las palabras no escritas mas olvidadas. Estoy en la tormenta donde las gotas de lluvia mojan el alma, donde el mismo disco gira una y otra vez y las canciones ya no son escuchadas pero si cantadas. Resentida con la vida. No hay felicidad esta noche. No hay más palabras que decir, ni más lágrimas que escribir... |