La frontera no es lo mío. El viernes de no escuela, no cine. Mi papá convenciendome de ir al otro lado, después de su seriedad autónoma (creo que lleva el acento en la otra o) por lo de ayer y lencho. Fuimos, me compré una nieve de nuez. Me bajé en el puente y di un paseo por los rumbos viendo lo relajada de la garita. Llevaba al cuello mi cámara y cuando me dirigia rumbo a la SRE, un tipo escualido de aspecto dary yankee, en un inglés comprensible y desde el lugar donde esperaba a alguien o algo, me dijo que si podía tomarle una foto... : [ yo sonreí con ese toque desconocido de ingenuidad. Tomé la fotografía mientras me interrogaba sobre mi nacionalidad Tijuanense, le di las gracias y me fui. Había sido muy extraño sentir el calor asfixiante, iría al centro hasta que me pregunté: dónde ruben tomaba texti. Para mi sorpresa detrás del camión del centro. Abordé con un poco de emoción continua por experimentar una ruta distinta a lo habitual, además era como estar en chilangolandia, el acento del conductor y las unidades. CECUT, plaza río, etc. La duda de mi destino: abuela, una comida deliciosa asegurada y un tiempo de visita, la universidad sin llegar a ella y de ahí ir a casa, o amanda comer ahí y después a mi hogar. Me dolía la cabeza y no quería leer, mejor dicho era un día demasiado caluroso para querer estar. En algún lugar subió alguien que me recordó a Piano, aquél hombre colombiano de la clase de cine, casualmente y con muchos asientos vacios escogió sentarse junto a mí. Lo vi y pensé que Romulo habría experiementado el mismo deseo que le ahogue en un abrumador silencio. No supe su nombre. Hizo un comentario sobre mi escuela, voy en 4 semestre de universidad, muy orgullosa dije. Sonreí ante mi niñez en sus ojos. Es empleado en una agencia de seguridad, quería tener mujeres como hijos pero le fueron concedidos 3 varones de los conflictivos como dicen mis padres. Le hablé sobre mi tarea de foto e hizo sus aportaciones correspondientes. Al poco tiempo tuvo que bajar, despidiendose con un adiós niña, que tengas buen día. Yo no sabía que hacer. Dos encuentros desconocidos en un día de mayo donde erroneamente salí de casa, donde el tiempo que perdería sería más irrecuperable que mis tardes de siesta. Llegué a la universidad y ningun taxi a la 5 y 10, Searcy al puente, que demonios le pasa a ese hombre? No había dr. pepper. Cansino de lejos. Un poco de sombra bajo los arboles. Casa. Msn. Un libro a cercanas páginas de su final...la tristeza de la soledad, de esa progresiva impiedad de la derrota. El Bolivar que escribía millones de cartas murió en mi libro de márquez. Luego olvidé que sandy se llama arenita en español y eduqué una vida que aprende a no faltarme el respeto. Un alcatraz al escritorio pronto a secarse sin morir. |