Nuestro choque fue extraño para no decir que fue sustanciosamente anormal, lleno de intrigas y misterios propios de nuestros desgarrados días de finales de semestre. Nos encontrabamos un lunes de esos vulgarmente conocidos como desesperados lunes de estres por todos los retrasos de la semana anterior. Ahí, Alan, Yessie, Lekz y yo por extrañas razones del destino ubicados en el mismo lugar, dentro del auto de lekz por unas tortillas y unas salsas. Brenda entregando las preguntas de TV, Jonh en camino. Yo jugando con la bolsita blanca de las salsas que estaba al costado mío y platicando con alan (el pussy), cuando sucedió lo insucedible, no somos de plástico. CrasH!! La nave espacial roja frenaba y se estrellaba contra un auto común y simple café, dentro con un hombre escualido y deprimente, tanto que radicaba en la insignificancia. Estabamos bien, al menos eso parecía. Empujamos el carro algunas cuadras más porque no sólo le tumbo la defensa, ni le lastimo la rodilla a alan, ni le rectifico las cervicales a yessie, ni me dejo labios de luchador ni alekz paso del susto. Fuimos a casa de lekz, así todos asustados sacando conclusiones e historias terrorificas mientras llegaba brenda y el papá de lekz decía que dijo su mamá que no agarraramos nada justo cuando alan tenía la varita mágica en la mano. Visitamos al tío de brenda que por cierto es médico simpatico con dos infartos, compramos el collarín mediano y regresamos a los chilaquiles con café descafeínado. Luego a la escuela, a la 1. Después llevar a yessie a su casa, yo conduciendo su auto con ella y atrás en el mío lekz y jonh. Nos sentimos como niños regañados pero todo bien, al menos eso creíamos. |