Me había quedado un poco dormida después de una noche de sueños, si de esos sueños que se sueñan. Cuando pude poner en orden todo este conflicto me di cuenta de que el carro no estaba. Esperé a mi papá y ya me fui con mi cd de alejandro sanz. Me estacioné así lejisimos como de costumbre y esta vez nadie chocó frente a mí al cruzar la acera. Con lo de las remodelaciones de la clínica 20 uno debe entrar por urgencias, fui por mis análisis que me restaron 50ml de lo que creí orinar en un día y les saque copia para mi otro doctor, fue ahí cuando me dije mmm el puchu en primera plana vamos nesh además seguro pasarás horas esperando al doctor, un frontera por favor. Me senté en lo más recondito de la espera porque era el único lugar disponible; estuve ahí por 1hr leyendo el periódico, riendome con la nota de arriba las piedras al grado de llorar, y luego escuché Vanessa González de la voz de doctor y pase al consultorio y como traía el periódico y luego Ana Karenina y la mochila llena de hojas, me dijo que pocas personas de mi edad cargan con tanto arsenal para una mañana. Resulto ser que mi nefrologo le gusta hesse, a quien no pude terminar de leer, hablamos sobre libros, el pensamiento contemporaneo de la juventud, los medios, las instituciones, películas, los estudiantes y la burocracia hospitalaria. El tiempo nos condujo por más de 40 min de charla por 10 de consulta, donde animadamente estoy muy bien de salud, mi cuore no ha crecido y mi riñón no ha reducido sus niveles de funcionamiento, me pregunto ahora: qué podría estar o salir mal? Salí de ahí ante la espera de mucha gente que tiene problemas de verdad, con una promesa de leer hesse antes de la próxima consulta y de nuevo la terapia de la orina. Volví a casa, fui por Elba comimos juntas y hablamos. |