Hice lo que me dijiste. Volví a leer mis libros almacenados, quizá omitiendo un poco la siesta, ya habrá tiempo de recuperarla por las tardes. Hoy volví a las telenovelas en las casas ajenas, a las paletas de congelador a falta de las empanadas a las que me acostumbro mi tío. A bailar con mi joven tío e ir por un café en medio de la noche en un carro sin frenos ni gasolina. A caminar por la calle y sentir ese secreto del aire nocturno inconfesable. Y estoy contenta por ello porque sigo perteneciendo a todo mi mundo y aunque Mía ya no sea una niña de brazos sino andadera y mi primo este próximo a graduarse yo soy la invitada de casa para las fiestas y la colada en los paseos. La que disfruta el café vertiendolo en la otra taza, la que olvida su celular en casa y todo el mundo llama (Puchu necesito que cuando vengas a con la yeya te traigas el libro de Peco de 41 closets y me hablas pa ir por él, por lo del domingo no te preocupes es el clásico lo sé). Y aunque te llame my dear y parezcas un poco dormido, es decir inconciente de mí en esa vida divergente, no te olvides que mañana nos ocuparemos de acomodar el poco tiempo que te queda. Y olvida los suspiros de nostalgia por las personas a las que quiero y no son capaces de permanecer.Y por favor, quiereme un poco. eres el regalo que nunca pedí la porción de cielo que no merecí todos mis anhelos se han cumplido en tí y no quiero perderte no lo quiero así... |
Aum... qué te puedo decir....