Siendo después de las 6 la Nena llama para decir que espera a Eva que viene desde el centro (¿quién es Eva? la chica de la que Jonh no se aprendió el nombre y todos los demás si). Kriztian y Zoé en el Cotsco (porque a alguien se le olvido su amiga)...Llegamos y le pedí al conductor Zoé que se estacionara junto al golf enfrete del jetta de Alan y mientras lo hacia llegó Lencho estacionandose frente a nosotros con Toño que no paro de hablar por teléfono en toda la noche. Entramos y en lugar de noche de kareoke como esperabamos era noche rockera. Nos quedamos. Charlamos. Tomamos fotos. Jugamos a la felicidad y a la experiencia que dan los años. Logramos que Jonh sientiera que era una gran cumpleaños. La verdad lo pasamos bien. Aunque la gente cambie para mal. Creo que ese día nos dimos una oportunidad. Las veces que salimos a tomar el fresco y Lorenzo atraveso el Blvd. Inteligente en busca de los pingüinos no pude evitar dejarme envolver por la nostalgia de los tiempos venideros y de todo aquello que por fin hemos podido dejar atrás. Suspiré para intentar cubrir las renovadas ideas y para extrañarlo menos. Luego de las despedidas y de los ojos rojos (y no por el exceso de fotografías) subimos a ese auto e iniciamos la marcha, alguien llamó y emprendimos el camino de regreso con dirección a la casa de Jonh (en ese transcurso ocurrió el diálogo de abajo) y después a la mía, porque ya era tarde y no alcanzaba el tiempo para todo. Durante un momento volvió a tomarme de la mano, nos extrañamos sin una palabra en forma de reclamo, sin una palabra que no fuese de nosotros dos. Esperó como siempre a que entrara a casa y apagara la luz de afuera para poder irse. Resultado: Quizá lo que diga mi horoscopo. |