Brindamos porque creo que valía la pena la media cerveza y no sé por qué estabas llorando cuando te vi. Eran 5 años de estar juntos sin estarlo, con un amor transformado, con un abrazo porque lo habías logrado y ahora estabas fuera; como todos nosotros intentanto sobrevivir como adultos que nunca seremos. Inútilmente con un título en la mano diciendo: Digame licenciado, no hay de queso nomás de papa.
Habría sido buena idea tomar ese tren aunque su ruta no fuera junto al mar, era simplemente lo simbólico de viajar en un tren un 17 de octubre, la fecha que de común acuerdo elegimos como nuestro aniversario y que por cuestiones del destino y su adversidad no hemos podido disfrutar juntos.
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