Iba a encontrarme con Raúl. Lo esperé un buen rato en el café sentada ahí viendo anochecer como si fuera la primera vez que estaba a invitada a ver ese evento tan cotidiano. Pedí lo de siempre porque un frappe de caramelo me endulza la existencia. Había sido un día difícil quizá como los últimos, pero la idea de encontrarme con Raúl luego de más de un mes me devolvía la esperanza en las personas, fue su chamarra de piel la que nos llevo a las tortas-tacos que conocí con el chuy y cenamos ahí porque Raúl había dejado el periodismo para retomar el teatro y porque era justo renunciar cuando ya no quería estar ahí. Comentamos sobre nuestras vidas y me reclamó sobre la brevedad mis todo bien, y es que así es, gozo de una estabilidad nunca antes vista. Luego nos acordamos de esa rolita ando bien pedo, bien loco(8)...y le compramos una torta al chuy, inegablemente fuimos al Frontera a verlo y guardaré para siempre la cara que puso al vernos llegar. Pasamos un buen rato ahí aunque no pudimos escuchar la canción y hacia frío, pero esas charlas con dos de mis personas favoritas, caray cómo explicar que al día siguiente llegue al trabajo suspirando porque alguien puede ser honesto conmigo y puede regalarme una tarde así tan pacificadoramente feliz. |