Imágenes color nostalgia. Conversaciones en canciones ya escuchadas. Era mi dulce siesta de pocos días, de los que no duermo sino me sueño. Quejándome sobre los murmullos y luces de la habitación comencé a recordar los días sin dejar apagar el televisor. Bob esponja al aire, unas enchiladas (como me gustan) con mucha lechuga, las peras café con sabor a papa cruda en el refrigerador, si también estaba ahí mi clase desperdiciada de inglés, de mis 2 hrs. más en una cama. Las ojeras de mi cansancio y mi trabajo, mi sueldo envuelto en sobres destinado a algo aún no planeado. La seguridad de los silencios y que no hay fantasmas en mi casa. Me había quedado afuera mi hogar al llegar de la escuela, mis llaves debieron olvidarme en el lugar que los besos se desvanecen y las películas nos absorben. Repasando una y otra vez la emoción al escuchar hablar a desconocidos sobre algo tan mío. Los buenos y abandonados tiempos de mi vida, la lejana oportunidad de volver por temor y desolación del mundo tan dañado como está. Los cosquilleos interminables como una queja natural, disfrazada de nervisiodidad. Pero vamos, es media noche de pasado mañana y no puedo dormir. La nueva sorpresa de ver amanecer dos veces; con las luces encendidas y mi mirada un tanto apagada. Me recorro en el espacio para descubrir el esperado secreto a no divulgar. Un poco de frío en la hipocresía del lugar. La temporalidad y mi cansancio se han vuelto a usar. En unos días para buscar. |