La vio sujetar la mano de otro, mientras las lágrimas entrestecían su rostro y la desesperación inquietaba sus calmas. Alguien más llamaba una y otra vez con deseos de permanecer en la mente del otro, en los días constantes y nuestras frías mañanas. Se despedía de sus sueños y deseos de regresar con ella, cambiaba de rumbo, retornaba a su vida. Buscaba a esa amiga eterna, incondicional que le estaba buscando desde una tarde atrás. Vivía aventuras en carretera, dormía sin un ser distante, dormía pensando en las posibilidades que se iban cada minuto. Escuchaba detrás de una línea las falsas anécdotas de un fin complicado.Bebía café caliente cada amanecer y escribía con la lámpara encendida desde el atardecer. Desconocidos que uno se encuentra en una vida ajena a todo dilema. Pero él sabe ver hacia adentro y entender que lo que más le cuesta son las decisiones por saber lo que no quiere. Pero es muy joven para entender que lo olvidarán. Pero aparecía en otra ciudad, sin ese alguien lleno de promesas rotas esperando en el andén. Pero Llamaba a la puerta con el tiempo gastado, el alma vacía y preguntas sin más respuesta que un eterno no sé. Pero ya no parecía sufrir de indiferencia, de ese desgano de palabras de amor que nunca le pronunciaron. Pero seguía su disgusto infame. Pero cantaba su canción frente al espejo que había quemado los recuerdos que habitan en los cajones sin llave.Pero veía el mar y la fiesta, otra taza de café que el silencio se acerca. Desconocidos que viven contigo más tiempo de lo que vives con ellos. Recorría agotado cientos de calles, entre risas furtivas, abrazos de despedida y tiempo de calidad. Ama sin contratiempos y sin pretextos. Algún día de estos se desvanecerán sus angustias en pan con lechera. Se quedó viendo llover. Recibió en una calca la nota previa del adiós, de la que espera que sea feliz y vuelva a ver los edificios verdes y reirse con la primera canción. Exige exclusividad, popularidad. Se sentaba en una banqueta a compartir respuestas. Sueña las coincidencias de mi realidad... ...And as he faced the sun he cast no shadow |