A partir de ese momento vi como todo nuestro pasado se esfumaba en unas cuantas letras. Vi como se replanteaba la vida, como se reintegraban prioridades, como mis palabras se ocultaban donde no hay eco que las devuelva a su cabeza y sobre todo a la razón. Vi todo eso, pero lo que más me dolió fue ese sentimiento de perdida que uno experimenta con las cosas que más ha querido y pretende conservarlas para la posteridad, para cuando uno se hace viejo y reconstruye su pasado y lo arma pieza a pieza entre los escombros y en todo aquello existe esa persona, siempre. Porque el apoyo es así, constante y duradero. Porque te conoce sin máscaras ni malos reflejos, porque podría descifrarte a cada instante de felicidad e infelicidad, de verdades y mentiras, de todo lo que aspiras, de las decisiones importantes, del tiempo que inviertes, de en lo que te conviertes: Todo. Pero todo cambia cuando la pierdes y ella es feliz de perderse. |