Sostiene que le extraña poco, que su mirada es olvidable, que sus palabras ya no resuenan en los pasillos. Además que no es necesario verle pronto, mucho menos leer los diarios en busca de noticias suyas, que cuando sueña lo hace permanecer en el abismo que frecuenta, que su sabor sigue siendo amargo y que el tiempo transcurre con inigualable cautela pero sobre todo sin esmeros. Sostiene que no ha aprendido a leer la música que escucha, que espera no arrepentirse, no abandonarse, no negar lo que pierde, no aceptar lo que hace perder; ganar simplemente. Sostiene que aroma de su café no ha cambiado, mucho menos la sustancia azucarada que posee, hay que ser tan dulces como sea posible, hay que respirar aires nuevos aunque la vida cada vez se vuelva más monótona. Sostiene que la esperanza de que esto no se vuelva insostenible está presente. |