Tratando de despertar te murmuraba al oído un poema de benedetti...y es que los sueños cada vez se transforman en una sublime irrealidad.La ducha fría. La muerte en vida casi a la media noche. Casi al mediodía. Porque la muerte de uno mismo siempre es a medias. Todas las palabras en una lectura intranquila apenas maleable, donde los recuerdos no son capaces de entrar porque las palabras los atormentan. El aire en mi rostro me intrigaba de manera sorpresiva. Las olas ataviaban mis penas de un azul tan intenso como los pasos que resonaban en la playa cuyas huellas fueron desterradas por el mar antes del amanecer. Y sentía esa libertad de la que hablabas, esa serenidad aparentemente inalcanzable y un poco parecida a la felicidad. Luego cuando llegó la hora del café de vainilla me sentí renovada por tus palabras, el resplandor, el azul y el mar... Primero en myspace. |