Hacía una noche trémula, un tanto fría como es natural en estos casos, en los que sin duda las cobijas no logran cubrir todo el cuerpo en una sola noche. Había ruido externo, el agua se distribuía por todos lados, quizá habría inundado la casa. Dando vueltas sin un sueño en particular. Buscando tal vez uno donde instalarse. De pronto, la sensación y la certeza al cerrar los ojos y ver a ese joven respirando ocultamente dentro de su corazón, pidiéndole guardar el secreto. |