No era esclava del reloj. Ni siquiera usaba ese aparato. Llenaba en cambio su día de actividades que hacían pasar los minutos y las horas sin respirar. Contradictoriamente trataba de mantener cerca a las personas que iba conociendo en su recorrido por la vida, no importando su lejanía espacial. Una noche entendió que su popularidad no alcanzaba al pasado, no eran suficientes 2 líneas ocupadas; si hay quién necesita un abrazo lleno de palabras.
Dedicado para mis amigos Isabel y Angel...Porque un Hola no es suficiente. |